"Versus"

Posted on 23:30 by Tres Libras | 2 comentarios

“...Para nosotros, con vana esperanza...”



Rendido ante la noche como siempre, confundido con sus pasadizos y obstáculos, hundido en mil “tal vez”, vivo hasta el hartazgo, sumergido en lo que parecía ser una nueva repetición, un nuevo ciclo dentro del circulo que recorría la misma pesadilla, trascurriendo en eso, mientras pensaba otra vez en estar perdido, algo diferente sucedió... En un principio fue una sensación, luego una leve alucinación y finalmente se transformo en una sombra al pie de su cama...
-¿Quien crees que soy?
Le preguntó en clara y potente voz (“Le era un sonido familiar, algo ya oído. No sabía ciertamente donde ni cuando...”).
-¿Es una respuesta que debo conocer?
Replicó él algo sorprendido.
La aparición, caviló unos segundos, luego levantó su mirada y aseguró:
-Algunos lo pueden contestar fácilmente, pero no todos, te creí digno de responderme con seguridad “Sí”... Soy las páginas viejas y roídas de un libro muchas veces leído pero pocas comprendido, actos fallidos, un poco de esto y de aquello. Hoy he venido a visitarte...
No sintió miedo, hubiera sido obvio sentirlo, pero en su estado de hastío cualquier cambio en el transitar de las agujas lo aliviaba. Entonces dijo:
-¿Tiempo? Creo que es lo que me sobra, lo que me atormenta en su amplitud y me marea en sus remolinos. Si tu tarea hoy es acortarlo, cambiarlo o facilitarlo, me vas a ser útil, de lo contrario, podes desaparecer y dejarme nuevamente solo...
Se notaba la tristeza en sus palabras, hacía largo trecho que había dejado las mascaras que la ocultaban al igual que todo lo que poseía, solo le quedaba su propio (gris) reflejo y ahora el extraño visitante nocturno.
-¡Pero puedo ser lo que quieras!
Contestó la sombra con sonrisa cómplice...
-Esto (Y su figura se transformo en la mujer que tanto quiso y perdió.) -...O esto (Eran los ojos de su padre lo que le dejó ver...)
También se convirtió en lugares y sensaciones, le mostró vida, vida perdida, lo conocía muy bien...
Al contrario de espantarse o gritar, sintió curiosidad por todo el dolor (“El dolor es algo...”) que le podía propinar el recordar tan tangiblemente sus marcas. En completa practica masoquista, quiso ser testigo de su inocencia, su esperanza y todo lo que había dejado atrás. Miró con ojos de niño su primer amor y con adultez paseos por la plaza con su madre. Trató de corregir errores sin poder, solo era espectador, no participe. Tuvo la oportunidad de dialogar con viejos amigos y preguntarles por qué lo habían dejado, acarició cada una de sus mascotas muertas y se durmió en los brazos de su reina una última vez.... El espectro, complacido por ser tan bien recibido, no se negó a ninguna de sus peticiones y entre dialogo y dialogo le fue aliviando el camino sumergiéndolo más en los sueños (Siempre creía tomar cariño a cada persona que visitaba, después terminaba por olvidarlos y seguir.)...
-No somos más que recuerdos, vos y yo, caras de un mismo espejo roto que aún quiere reflejar impotentemente alivio y belleza.
Le dijo él, antes de perder conciencia real de las cosas y las distancias...
-Solo nos queda seguir así...
Le respondió el oscuro fantasma dejando ver su hoz...
La noche fue día, de vuelta noche y en una eterna elipse, juntos se quedaron recordando...
Supongo que así es la muerte.




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"Tic-Tac [Visitante Nocturno]" por 3libras

"Laguna Creativa"

Posted on 6:57 by Tres Libras | 0 comentarios


"¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?"

Jorge Luis Borges




Pienso qué escribir... Pienso y pienso... Mientras tanto, me entero que mi vecino de enfrente, Miguel, un viejo de setenta años largos, esta desahuciado por la diabetes y ya se volvió loco. La primavera se hace esperar y aunque el calendario diga que está cerca, yo la veo venir lento y sin ganas. Sigo en mi prorrogativa de escribir algo. (Siempre llega a la misma hora y yo se como recibirla...) La esposa de Miguel tiene Alzheimer y se olvida de darle de comer, el pobre viejo no lo nota y sigue perdiendo peso. (Sus manos son suaves y me llevan por camino seguro. Sigo esperando que llegue...) En mi intento por escribir dejo de lado todo, sabrán comprender la desesperación que da la laguna creativa. Miguel es internado en un asilo, la esposa ya no lo puede cuidar y sus hijos no se hacen cargo, mi padre vocifera: “¡Tanto para terminar así!”. (Sueño despierto mientras caminamos por cualquier lugar. Aún no llega...) Quiero expresarme pero sin saber qué expresar, se me hace difícil llegar al punto, me prendo otro cigarrillo mientras las noticias dicen que un tal Alejandro Torres entró a un bar y mató a todos los comensales, él era el dueño del lugar, su ex esposa estaba comiendo con su mejor amigo en la mesa contigua a la cocina. Le hacen una incisión en la pierna a Miguel, los doctores dicen que si no sangra, hay que amputar al menos una parte; su esposa no se va a enterar nunca. (Siento un golpe en la puerta y la alegría me llena, voy disparado a atender, pero solo era el viento, comienzo a preguntarme si en realidad espero a alguien...) Finalmente cortan la pierna del pobre viejo, la anestesia tuvo que ser parcial por sus problemas de corazón, los médicos comentaron luego que él gritaba: “¡Qué me están haciendo, no lo hagan por favor!”. Las enfermeras lloraron. Veo que la escritura me es esquiva, resignado dejo volar mi mente hacia el pasado... (Recuerdo que fue una noche como esta cuando me dijo que ya no seriamos uno, que era su hora de partir. Por dentro, grite lo mismo que el anciano...). Miguel sigue perdiendo partes de su pierna en manos de su enfermedad, su esposa ya no es consciente de la realidad, la primavera no llega al igual que mi creatividad (Ya no siento ganas de escribir de todos modos...), Alejandro Torres es condenado a cadena perpetua en una causa que fue catalogada como crimen pasional y el tiempo va sepultando todo sin hacer excepciones, todo se resume para que pueda ser asimilado más fácil, otro viejo con diabetes, otra vieja loca, otro escritor mediocre abandonado y el asesino del bar, todos anónimos, todos perdimos algo propio que no forma parte de la historia. Mientras, yo sigo esperando cada noche hasta que alguien me diga que ya no lo debo hacer (En realidad me espero a mí mismo, creo que me fui a pasear con ella...).



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"...Y yo vengo a ofrecer mí corazón?" arte digital por 3libras

"T.E.P.T"

Posted on 14:34 by Tres Libras | 0 comentarios

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Alejandra Pizarnik



“Esconderlo hasta el punto de no encontrarlo más...” Esa era la premisa, esa era la orden que su cerebro le repetía mientras seguía cavando, tenía que sacarse de encima el objeto de su dolor, pero: ¿Cómo esconder algo tan importante y luego olvidarse el donde? “Eso” (Así solía él llamarlo...) gritaba su nombre con una fuerza tal, que atravesaba los muros y las distancias. Un simple pozo en la tierra no ayudaría...

La idea cruzo su cabeza y ésta dejo de parecerle tan descabellada a medida que la pala se hundía una y otra vez (“ningún dolor es peor q este...” pensaba). Entonces fue cuando recordó un articulo que había leído sobre algo llamado “T. E. P. T (Trastorno por estrés postraumático)” una patología mental que sufren las personas expuestas a un acto violento, uno de los síntomas que podía presentar fue el que más lo esperanzo, se denominaba “Evasión” y consistía en que el enfermo no podía recordar hechos significativos del momento en que se produjo el trauma. En su locura, se sintió feliz porque ahora, su memoria, la que no lo dejaba tranquilo, le era útil para algo...

Una vez terminada su tarea, la primera de sus tareas, con un suspiro producto de la valentía que requería la acción, después de todo, se desprendía de algo que era muy suyo, dejó caer el objeto hacia las profundidades del abismo que él con su pala había creado y mientras este caía, vio parte de su espíritu precipitarse también
en la oscuridad...

Ahora solo le restaba olvidar aquel lugar infernal, el lugar que contenía la semilla de todo su martirio, busco focalizarse en el rencor para tener el impulso necesario, el siguiente paso iba a ser el más complicado. Tomó con fuerza la pala, la apunto a su cabeza y se dio un golpe tímido y poco efectivo, era de suponerse que la primera incursión no serviría.

Sin trauma aún, pero dolorido en su autoestima (Ya no se creía capaz de hacer nada bien...), sintió que algo se reía desde el pozo y se dio un segundo impacto mucho mas fuerte que el primero, la parte izquierda de su cuerpo perdió fuerza y sus oídos comenzaron a zumbar, sonrió por lo bajo y se alegró de ser diestro y poder seguir sosteniendo la pala...

Perdido en la inconsciencia, recordó momentos del pasado, momentos felices, vida cotidiana, una etapa de conexión con el mundo y las personas que solo aumentó su pena, tan lejos estaba ya de ese punto, del amor, del alivio, de él, en medio de su viaje sin retorno, todo, lo bueno y lo malo, parecía despedirse. Como atravesado por un rayo volvió en sí, con las pocas fuerzas que le quedaban se puso de rodillas, miro fijo el hueco en la tierra y balbuceó: “No me dejas más opción que odiarte...”, luego, se dispuso a terminar con lo que había empezado...
De los siguientes intentos, pocos dieron en el blanco, el mareo, la sangre que hacia patinar la pala y su parálisis, lo limitaban. Lloró con desesperación rogando poder terminar con eso de una vez (“Dio tanto, tanto, que ya le parecía suficiente...”) y luego de fallar varios disparos más, al fin lo logró, atinó perfectamente en su sien, sintió que la razón lo dejaba y sobrevino el desmayo, segundos antes, el alivio...

Fue encontrado desvanecido en un baldío por unos niños y llevado al hospital más cercano, padecía trauma cerebral grave con pérdida de masa encefálica. Nadie pudo explicar su recuperación, le habían diagnosticado un coma profundo e irreversible, por eso un residente en su ronda diaria se sorprendió al verlo abrir los ojos una mañana de abril meses después del suceso. Las únicas secuelas fueron físicas, el electroencefalograma mostraba actividades cognitivas normales. Se supuso que se trataba de una persona que había estado expuesta a una situación traumatizante y sufría algún tipo de trastorno por estrés, de ahí su decisión de intentar quitarse la vida de una manera tan violenta. Por eso, una vez estable y fuera de peligro fue derivado a un hospital mental. No pudieron hallar familiares ni conocidos, nada se pudo averiguar de él, solo lo que se encontró junto a su cuerpo: Una pala y una carta a medio enterrar dedicada a un tal Santiago, sin apellidos ni más descripciones. Nadie quiso leerla en su totalidad, tal vez por respeto o desinterés y decidieron dejarla dentro de un cajón en su habitación, un cajón lejano a sus posibilidades (solo podía mover su cabeza y decir algunas palabras sin sentido...). Hoy, según informes de auxiliares del nosocomio, se reusa a tomar los medicamentos y a cualquier intento de rehabilitación para mejorar su calidad de vida, sigue sentado día tras día mirando pensativo la cajonera junto a su cama, como si algo lo atormentara, como si hubiera dejado alguna cosa a medio concluir. Al pie de la nota encontrada, descansando sobre una firma, (Según cuentan las enfermeras del hospital) se podía leer la frase:
-“A veces no alcanza...”
-.



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"Remolinos: Construcción simple con una escalera caracol y un cerebro" por 3libras